Yo quiero un país

Jesús Peñalver
(@jpenalver en Twitter)
CARACAS (infoCIUDADANO)
21/Julio/2012

Quiero volver a encontrarme con amigos y estrechar su mano, aunque pensemos distinto. Recuperar el país de valores y principios, aquel en que las discrepancias solo surgían en tiempos electorales, con respeto y con la emoción que daba confiar en que nuestro candidato saldría ganador.

El país no se cae a pedazos, eso creo, y si así fuere, lo negaría con todo empeño y con la férrea voluntad democrática y libertaria que nos ha caracterizados en muchas etapas de nuestra historia republicana. El país puede ser recuperado, y ello solo está en manos de quienes pensamos y soñamos con uno donde impere el respeto por las libertades públicas, de los Derechos Humanos y –nunca cansará decirlo- por la aceptación del contrario y el decoro en el manejo de la Cosa Pública.

Quienes sostienen agoreramente aquella caída, pues bien, venga y deje la apatía; ponga sus manos, dé el pecho y dese en ganas para que no se caiga. No crea usted que la vaina no es con todos. Los ejemplos abundan.

Diré unos pocos de tantos ejemplos de la situación que nos acogota, y que fundamenta por qué usted no debe permanecer indiferente sobre lo que ocurre en Venezuela, a no ser que quieras y te satisfaga estar en esa otra deleznable lista de mal llamados “ni-ni”. Veamos:

Se ha juzgado a una jueza por juzgar, a un abogado por defender, a un militar por ver llorar a otro, a un empresario por enamorar, a un militar honorable por describir el funcionamiento de un lanzallamas, y para colmo de males, y abuso del santoral, a una dama por casarse con un San Miguel. ¿Te parece poco? ¿Acaso crees que estás inmune ante la satrapía mandona?

Yo quiero un país donde no ocurran estos atropellos, ni nos pongan en la situación dilemática, odiosa desde luego, de si somos opositores somos apátridas, majunches, oligarcas… y por el contrario, si apoyáramos a lo que ha sido el peor gobierno de la historia republicana del país, seríamos “bolivarianos, chavistas, venezolanos”, chéveres, pues.

El militar que fue sobreseído por el gobierno democrático de Caldera II, el mismo que se negó ir a juicio por no confiar en las instituciones democráticas, hoy, luego de oprobiosos catorce años en el poder, aún sigue con su terca manía de querer gobernar a todo trance.

Amigo lector, sabemos quienes nos desgobiernan y ante tanta pesadilla roja, coloreada de un rojo alarmante y de un afán pernicioso de permanecer en el poder hasta la muerte, tenemos una poderosa arma en nuestras manos, un arma civil y pacífica, y esa no es otra que el voto.

Habemus candidatus, es un civil con experiencia suficiente y positiva en gestión pública, electo legítimamente para ejercer esos cargos. Y lo que es más importante, su candidatura también proviene de la legitimidad que da haber sido seleccionado en libérrimos comicios primarios.

En Venezuela, adecos y copeyanos, y los que eran de izquierda – lo decía hace poco el doctor Claudio Nazoa- luchaban para que en Venezuela no se implantase un gobierno militarista y autoritario que copara todos los espacios como ocurría en Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina, países donde habían llegado al poder militares de derecha que se comportaban igualito a los de la izquierda de hoy.

¿Acaso eso es lo que queremos que continúe? Por supuesto que no. Será el sufragio lo que nos permitirá acabar con ese cordón umbilical e infernal que nos ata a la dupla cubano-castrista y su ignominioso régimen parasitario; con la regaladera de plata y recursos a los chulos hemisféricos y con la hipocresía de un gobierno que sigue en la compra y venta de sueños y conciencias.

Sea el voto el instrumento para reinstaurar el régimen democrático, la inclusión de todos los ciudadanos, la separación de poderes en la estructura del Estado y en fin, los valores y principios propios de la democracia.

Por ser la Patria tantas cosas bellas, la indiferencia es mala consejera, máxime cuando pende sobre aquella, sobre su estabilidad y su existencia misma, la peligrosa amenaza de un gobierno perpetuo liderado por alguien que se cree todo y es en realidad nada, como todos. Las personas pasan, las instituciones quedan.

Quiero volver al país donde se asuma, sin pena ni vergüenza, que ser pobre es malo y sepamos y ojalá nos demos cuenta de lo felices que siempre somos y hemos sido a pesar de las circunstancias.

¡Votemos!

………………………………………….

ILUSTRACIÓN  @milagrosblue, para infoCIUDADANO.
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56 Responses to "Yo quiero un país"

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  2. MÁS QUE UN ARTÍCULO ES UN LLAMADO A LOS INDIFERENTES, LES RECOMIENDO LEER: RT @infoCIUDADANO: Yo quiero un país http://t.co/tMZ4uI5X

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