El gato Briceño, de río, derrame e intrigas…

Jesús Peñalver
(@jpenalver en Twitter)
CARACAS (infoCIUDADANO)
20/Marzo/2012

Consigno por anticipado –por si acaso- el reiterado espíritu crítico con que hemos seguido las gestiones del otrora alcalde sub judice de Maturín y la del Gobernador José Gregorio Briceño. Nunca ocultamos Gato nuestro repudio a la permanente diatriba, enfrentamientos y ofensas mutuas de estos funcionarios, que en nada favorecen al pueblo; al contrario, sus guerras intestinas y discusiones estériles solo han beneficiado sus propios intereses, dejando de lado al colectivo que los eligió.

Cuando el actual gobernador ganó el 31 de octubre de 2004, habida cuenta del lamentable fenómeno de la abstención (poco más del 55% del electorado), como hecho sociológico –decíamos- la abstención debía ser objeto de análisis, pues hay quienes sostienen que la misma también es una forma de opinión, el candidato José Gregorio Briceño representaba la opción del oficialismo, se ufanaba de su estrecha relación con el gobierno nacional y su cercana vinculación, suerte de matrimonio, con la estatal petrolera. De modo que la abstención también ganó.

El gobernador fue reelecto, y le dijimos entonces que valía la pena sostener la idea de que el hombre moderado es el verdadero dueño de sí mismo y el más apto para evitar que las pasiones se impongan sobre la razón; para servir a Venezuela de manera efectiva a los propósitos de lucha social con fe, trabajo y racionalidad, los nuevos gobernantes y los que habían sido reelectos debían abrirse al diálogo franco y sincero para oír a todos, aunque se sostengan posiciones o criterios distintos.

También le expresamos que había que tender puentes entre todos los factores sociales, que lucía aconsejable en esa hora (hoy también) bajarle el tono al elevado clima de crispación reinante en el país.

Evidentemente, nuestra respetuosa advertencia o consejo –si se quiere- no tuvo eco.

Ahora bien, derramado el petróleo en aguas del rio Guarapiche, han sido otros los derrames vertidos sobre la realidad monaguense, sus autoridades legítimas, y sobre el pueblo mismo que al final es el más perjudicado con estas caídas de odio, campañas de desprestigio, y guerra sucia, precisamente en tiempos electorales.

De modo que no resulta difícil ni descabellado imaginarse el origen de esa deleznable práctica; los hilos que se han tejido macabramente y las manos peludas que han intervenido en el trabajito sucio.

Recientemente asentimos con un “bien hecho”, cuando el señor gobernador Briceño se opuso a la apertura de las plantas potabilizadoras, si no se contaba para ello con informes serios, confiables y seguros que garantizaran la salubridad del agua. Hoy lo reiteramos.

Sr. Briceño, su compromiso no debe quedar en la mera palabra; falta imprimirle actitudes tan fuertes que transmita más verdad que falacia, más convicción que duda, más seguridad que incertidumbre, más libertad y democracia que acoso y persecución.

No se requiere de mucho talento o filosofía para comprender cuando un hombre es falso o hipócrita, y Venezuela, desgraciadamente, ha sabido desenmascarar a muchos de sus líderes, que infieles a sus promesas, sólo han vivido su egoísmo.

Finalmente, Señor Gato, no permita que nadie se proclame “patrimonio” de Monagas, menos aún en vallas nada baratas; eso revela odioso autoelogio. En este sentido vale recordar el espíritu y definición de la Conferencia Mundial de la UNESCO de 1982 que establece: “… el patrimonio de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios”.

Así las cosas, no sé si alguien tendrá ganas de seguirse promocionando como patrimonio de algo o de alguien, en clara demostración de mero individualismo o cicatería.

Monagas, como el país todo, merece ser atendido, saneado, recuperado… amén!

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ILUSTRACIÓN: @milagrosblue, para infoCIUDADANO.
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