Caos celular

Fernando Núñez Noda
(@nuneznoda en Twitter)
MIAMI (infoCIUDADANO)
08/Enero/2012

Ya sé en lo que pensó al leer el título: en el terrible cáncer, que es una multiplicación descontrolada de células y tejidos… pero no, me refiero a otra enfermedad y epidemia, la de los teléfonos móviles celulares. Para algunas personas es lo más natural del mundo pero para otras, como el autor, son fuente de terror sicológico.

No soy amigo del teléfono, en ninguna de sus presentaciones. Me parece un instrumento intrusivo y agrego inconveniente, que presagia preocupaciones o “correderas”. No sé porqué pero así me ocurre. Obviamente reconozco su valor, pero la apreciación racional no se corresponde con la emocional: simplemente lo detesto.

Encima, poco a poco lo han combinado con la computadora y, según, lo han hecho más “inteligente”. Creo que sí pero mi fobia no ha disminuido un ápice, sólo que ahora la mitigo navegando la web.

El teléfono fijo tiene la ventaja (otros lo ven como desventaja) de su limitada movilidad. Pero el móvil celular, Dios mío, va con nosotros como un perro faldero o, peor, una sanguijuela, algo que adherimos a nuestro cuerpo. Particularmente lo llevo en mi cinturón, como un arma del viejo oeste y no puedo eludir su tintinar o reverberar o vibrar.

Los timbres de esos teléfonos son como una selva de chillidos sintéticos, que revelan no sólo presencia y desplazamiento, sino caracteres, grados de respeto a sí mismo (digo, por las ridículas melodías de algunos) y tantos otros aspectos de la medianía humana. Hay mucho de una persona en su celular. Significa estatus, o un mensaje al sexo opuesto o una herramienta de trabajo. Para algunas personas es como un mejor amigo… o su único amigo.

El caos celular, la hipertrofia de este aparato endemoniado, ha tomado al mundo por asalto. Hay países, como Luxemburgo, que tiene más celulares que personas en una proporción de 2:1. Venezuela es un país abrumado por la telefonía móvil con 105% de penetración, es decir, más de 20 millones de molestias móviles que, por cierto, se concentran alrededor de las grandes capitales.

Los Estados Unidos, como podrán imaginar, son la cumbre de la cultura celular, aunque la exageración móvil per cápita no parece igualar a la venezolana.

Soledad en compañía demasiado acompañada

De semejante obsesión es difícil escapar, de uno mismo y de los otros. No hay soledad urbana posible, porque una feria de grillos insomnes lo cubre todo. Desde sinfonías de Mozart (con timbres que las hacen francamente insufribles), hasta el indestructible tema de “El golpe”, pasando por las aberraciones antimelómanas del regatón, las campanadas del aparato infernal nos acechan desde todos los ángulos.

Para muchos el valor tecnológico del teléfono móvil es secundario. Su uso y finalidad son sociales. Sobre todo, cual escudo contra males de nuestra civilización, como la soledad, la mediocridad y el tedio. El celular es perfecto para quien llega a una reunión y no conoce a nadie. Inmediatamente teclea, revisa mensajes o los escribe: ya está con alguien. Eso lo hace ver ocupado e incluso importante, depende de la expresión corporal.

Por eso solía llevar muchas veces una revista o un libro conmigo, para no tener que perder mi tiempo apretando botones cada vez más pequeños. Pero ahora las tabletas y el “touch screen” me devuelven a la interfaz electrónica.

Los malabares con los dedos son portentosos. Mi hijo mayor puede hacer tres cosas a la vez mientras escribe un mensaje en su teléfono, con una sola mano. Ni siquiera lo mira. Yo tengo que concentrarme. Marcar tres teclas para obtener una O y cinco para encontrar un signo de admiración. Como los caracteres “especiales”, digamos los de apertura de interrogación están separados de los de cierre, quizá se descubra porqué la gente escribe el imperdonable:

HOLA!!!!!!!!!!!

La escritura por SMS, chat o Twitter son materia aparte, que he tratado en su debido momento: http://bit.ly/xsPXa6

“Vamos a conversar que quiero escucharme”

Hay quienes realmente intercambian sonidos con un interlocutor y los que fingen hacerlo. No es raro que la gente pida ser llamada a tal hora y luego salga de la aburrida reunión con un: “Ah hola, no me digas, bueno entonces me voy ya mismo…” Y a veces uno se pregunta cómo no se nos ocurrió eso. Otros simplemente hacen sonar el timbre del teléfono y escenifican la misma sorpresa, el saludo apresurado… pero esta vez se van hablando con el viento. Es un simple pero efectivo plan de escape.

Estos atajos sociales tienen entre sus resultados, además del concierto de timbres, todo tipo de conversaciones que no queremos oír. Los que hablan, en el intrincado organigrama de las tipologías celulares, se dividen al menos en dos grupos: los que hablan sin escuchar y los que sólo escuchan.

Una persona atenta y desocupada se entera de cada cosa de cada quién. Su condición crediticia, si tiene problemas maritales, si le gusta alguien. Los habladores suelen perder conexión con el mundo externo, aunque no en lo referido a ser escuchados. Por eso manejar un auto parloteando por celular equivale a conducir ebrio: uno se concentra más en la conversación que en el semáforo. En cambio, en público la esfera de atención incluye elementos de la audiencia, valga decir, los desafortunados de alrededor.

Surge una parodia de silogismo: si manejar con celular equivale a conducir ebrio, luego quizá hablar por celular produzca algún tipo de embriaguez, de modo que motive algunas de las actitudes ridículas que se le atribuyen a los ebrios. (La oración anterior surgió luego de una larga conversación por celular).

Los que proyectan la voz obligan a nuestro cerebro a alojar datos como qué lazo ponerle al regalo de un compañero de trabajo que, de paso, le cae mal o la táctica para que la esposa le perdone sus pecadillos. Uno se engancha o no en la mitad de una conversación que no nos importa, pero algo queda en el subconsciente.

Del otro lado de la acera, los que casi sólo escuchan se limitan a decir: “Ajá”, “sí” y “dime” al menos 20 veces por minuto, muy cerca de nuestro lóbulo auditivo. A veces ellos mismos se abstraen en el cuadro del frente, pero la audiencia alrededor se mantiene informada porque el volumen trasciende la oreja o porque se usan esos chocantes altavoces que suenan como si se hablara con una musaraña soprano.

Por supuesto que cada quien tiene derecho a decir lo que quiera por teléfono, pero mi punto es que ni yo ni la mayoría (supongo) tenemos el deber constitucional de escucharlo. Y una conversación en voz alta es combustible para otras. Muy rápido comienzan a yuxtaponerse historias, explicaciones, “ése no llega a octubre”, “cuelga tú primero, anda, tú primero”… Y uno en esa sala de espera anhelando ya que nos atienda el dentista.

Al proverbio árabe usado como ínter título habría que reescribirlo como: “Vamos a conversar por celular que quiero que me escuchen”.

Y otras hipertrofias…

Los audífonos y micrófonos que liberan las manos agregan, ciertamente, mayor seguridad y comodidad al inalámbrico diálogo o monólogo, según el caso. Poco a poco nos vestimos de teléfono. Espere el móvil-reloj-de-pulsera (del inefable Dick Tracy); las gorras-teléfono, los cinturones 4G, las camisas LTE, etc.

No obstante, como son tan pequeños estos adminículos, me ha pasado que creo que viene un loco sicópata hacia mí, hablando solo: “¡No, no puede ser, fin de mundo, te voy a matar!” y cuando me apresto a salir corriendo a buscar un policía, resulta que sus ojos desorbitados obedecen a que escucha el reporte de las notas escolares que le da su hijo.

A mí mismo me ocurre, porque tengo mi “manos libres” que engancho a mi lóbulo auricular. Y cada vez que hablo la gente a mi alrededor voltea: “¿Cómo?”, “¿Eh?”, “¿Es  conmigo?”… Me gustaría tener una franela con letras grandes: “No es contigo. Manos libres en uso”.

Los habladores tienen, en efecto, las manos libres para gesticular, de modo que pasamos de la locución radial al teatro. Decenas de monólogos o diálogos de transeúntes que se mezclan en una auténtica puesta en escena del absurdo. El otro día una chica clavó sus ojos en mí y dijo:

- … y ocurre que si eres el padre tienes que responder con la manutención porque mi pintura es sagrada y acrílica y sabes que no la dejo por nada… ya demasiado sacrifico con darle pecho y no poder ponerme implantes…

Cuando me hice a un lado (como es natural en estos casos) siguió su camino, difundiendo todo tipo de reproches. Me tranquilicé y deduje que, o estaba loca o cargaba un audífono-micrófono ensartado en la base de la oreja. ¡Tremendo susto! Quise contárselo a alguien, pero sólo podía hacerlo por celular, así que preferí guardarlo para mí mismo.

Y así se completa el cuadro: timbres que conspiran contra la Música y las musas; conversaciones enfáticas y decibélicas que no queremos escuchar; gente que parece hablar sola y a veces habla sola; tecleo de mensajes que son de por sí una puñalada al lenguaje; una subcultura movida más por la soledad que por la tecnología.

No tengo dudas: la hipertrofia celular ha devenido en celulitis…

…………………………………………………..

Publicado hoy en la sección de Cibersociedad de 6toPoder, de FNN. ILUSTRACIÓN: Una pequeña intervención de Lúdico, con disculpas a Eduard Munch.
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100 Responses to "Caos celular"

  1. @nuneznoda Gracias por compartirlo conmigo, me reí demasiado de la cruda realidad… "Caos celular" http://t.co/Tb7ecCkh

  2. En el metro alguien hablando por celular a todo volumen miente con la estación en la que está – Caos celular http://t.co/7mj2z8Cx @nuneznoda

  3. J. Marghella says:

    En el metro alguien hablando por celular a todo volumen miente con la estación en la que está – Caos celular http://t.co/7mj2z8Cx @nuneznoda

  4. Mario Teran says:

    Me identifico contigo en el segundo pàrrafo de tu artìculoo :odio los celulares( (y os telèfonos, en general ) Sin embargo tengo !SIETE ! tres con las operadoras de Venezuela; dos con las de España, una con USA màs el MagicJack que viaja conmigo para enchufarlo en el puerto de cualquier computadora si llega a ser necesario,Mi profesiòn me obliga. O mejor dicho el ejercicio de ella. Por o demàs,, resulta insòlito eso se sacar los celulares en las nesas de los restaurantes o cafès si estamos con otra u otras personas. Como si fuèramos empleados de chavez en espera de una orden.

  5. InfoCiudadano: Caos celular. … totalmente de acuerdo! Atrofia de lo interpersonal y del idioma … http://t.co/JUN2rsNy por @nuneznoda

  6. Apreciar lo valioso e irrepetible: Caos celular http://t.co/d51ZqWWE por @nuneznoda RT @infoCIUDADANO –> #deteching http://t.co/IamtYIHT

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  11. Cleophane says:

    RT @infoCIUDADANO: Caos celular http://t.co/gzcQFcmx // Recomiendo la lectura de este post de @nuneznoda.La (cont) http://t.co/8LkYp9pQ

  12. ¡Mil gracias Fernando! ¡Te compro la idea de la franela! jejejeje #Recomendado RT @nuneznoda: "Caos celular" http://t.co/NSAJdUgW

  13. leonardo58 says:

    Caos celular Por (@nuneznoda <“Vamos a conversar por celular que quiero que me escuchen”.> http://t.co/EgZtfqll

  14. Ocurre que a mi si me gusta el Caos Celular, pero estoy de acuerdo con el cuadro de @nuneznoda pinta acá http://t.co/nign8lQB

  15. Ocurre que a mi si me gusta el Caos Celular, pero estoy de acuerdo con el cuadro de @nuneznoda pinta acá http://t.co/nign8lQB

  16. dinorah says:

    EXCELENTE Fer =) …. @nuneznoda RT @infoCIUDADANO: Caos celular http://t.co/9E3xN6hF

  17. Maria Alvarez says:

    He aprendido a vivir con el Caos Celular manejando los niveles de stress que genera. A veces me pongo a pensar y no se cómo era mi vida sin el celular. Quizá formo parte de esa subcultura de soledades… y en cuanto a la celulitis, la odio pero vivo con ella. Genial como siempre Fernando.

  18. epidemia en expansión->"la hipertrofia celular ha devenido en celulitis" de @nuneznoda en http://t.co/AOLG4mfu vía @infoCIUDADANO

  19. RECOMENDADO: "CAOS CELULAR" art. de Fernando Núñez Noda @nuneznoda http://t.co/gN2tABdk vía @infoCIUDADANO

  20. epidemia en expansión->"la hipertrofia celular ha devenido en celulitis" de @nuneznoda en http://t.co/AOLG4mfu vía @infoCIUDADANO

  21. RT @gash276: Recomendado RT @nuneznoda: "Caos celular" http://t.co/LjaOr6Af

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  23. Recomiendo ampliamente el artículo de @nuneznoda: "Caos celular" en @infoCIUDADANO http://t.co/trKVAlUk

  24. Princesac6 says:

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  25. Oliver Ortiz says:

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  26. "Caos celular" "escudo contra males de nuestra civilización, como la soledad, la mediocridad y el tedio." de @nuneznoda http://t.co/AOLG4mfu

  27. "Caos celular": epidemia contagiosa ->"la hipertrofia celular ha devenido en celulitis" de @nuneznoda http://t.co/AOLG4mfu @infoCIUDADANO

  28. cecilia goldberger says:

    Te acompano en el sentimiento, Fernando. Me crispa un timbre telefonico!

  29. "manejar parloteando por celular = conducir ebrio: te concentras + en conversar que en el semáforo" de @nuneznoda http://t.co/AOLG4mfu

  30. "Caos celular" "escudo contra males de nuestra civilización, como la soledad, la mediocridad y el tedio." de @nuneznoda http://t.co/AOLG4mfu

  31. "Caos celular" "que presagia preocupaciones o “correderas” de @nuneznoda http://t.co/AOLG4mfu en @infoCIUDADANO

  32. "Sobre todo, cual escudo contra males de nuestra civilización, como la soledad, la mediocridad y el tedio." @nuneznoda http://t.co/cUcTbt2s

  33. "Sobre todo, cual escudo contra males de nuestra civilización, como la soledad, la mediocridad y el tedio." @nuneznoda http://t.co/cUcTbt2s

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  42. Para lo que menos uso yo el celular es para hablar. (Parezco adolescente) #VEP RT @nuneznoda: "Caos celular" http://t.co/ghZoMzHm

  43. Golcar Rojas says:

    Para lo que menos uso yo el celular es para hablar. (Parezco adolescente) #VEP RT @nuneznoda: "Caos celular" http://t.co/ghZoMzHm

  44. jajaja Mejor descripción ¡imposible!. “@nuneznoda: "Caos celular" http://t.co/dI7OGjce @ susanmalave ”

  45. yilber says:

    RT @nuneznoda: "Caos celular"
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