Copiar y robar ¿ambos y ninguno?

Rui Santos
(@elrui en Twitter)
VENEZUELA (infoCIUDADANO)
20/Agosto/2011


Leía ayer unos interesantes tweets de Fernando NúñezNoda (@nuneznoda) acerca de la atribución de autoría de contenidos, tanto en redes sociales como en blogs, y de cómo muchas veces los contenidos son copiados y repetidos sin siquiera mencionar la fuente de donde se obtuvo, o el autor original.

Sin entrar en todos los tipos de copias, plágios y otros ejemplos de falta de ética y de respeto al trabajo ajeno, hay un caso particular que me llama la atención y del cual quería escribir hace algún tiempo: los blogs de copy&paste. Blogs que publican exclusivamente artículos copiados y pegados de algún otro sitio. De hecho, me atrevo a decir que esta exageración de copias está mal, aún en algunos casos donde se hace  atribución a la fuente. Veamos:

Cualquier persona que realmente genera contenidos debe llevar a cabo varios procesos, en mayor o menor medida: documentarse, investigar, ordenar, crear, redactar, ilustrar, para finalmente tener algo publicable. Independientemente de si decide compartirlo con sus amigos más cercanos vía email, publicarlo en un blog, o enviarlo a un medio de comunicación masiva. Independientemente de si decide lucrarse con eso. Incluso independientemente de que decida reservarse todos los derechos o permitir la divulgación libre.

El hecho de copiar el contenido textualmente constituye en si mismo un robo, no sólo del contenido copiado. Constituye también un robo del trabajo investigativo e intelectual que llevó a cabo el autor original.

Pero, ¿y si coloco la atribución de la fuente?

La mayoría de la gente suele pensar que si en un blog se coloca un enlace al artículo en su publicación original es suficiente. Y desde un punto de vista meramente formal tal vez lo sea. Sin embargo, considerando que en el  99% de los casos la referencia está al final del artículo (y a veces hasta en letra diminuta), ¿cuál es la probabilidad de que un lector haga click en el enlace, cuando ya leyó todo el contenido?

Y si entramos en el tema de la publicidad, la cosa es peor, porque ¿qué tan lícito es generar ingresos con, por ejemplo, Google AdSense, usando contenido generado por otros sin haber agregado ningún valor? Me refiero a moralmente lícito porque claro que ilegal no es.

Y nuevamente, no me refiero a quién en algún momento copia o reproduce algo y hace la debida referencia al autor, me refiero a aquellos que tienen un blog o una cuenta en cualquier red social, y donde más del 90% de su contenido es copiado textualmente.

Pero hay excepciones, ¿no?

Por supuesto. Hay noticias, que pueden requerir ser difundidas en tiempo real, y sin tener chance de pedir permiso (pero donde igual se debe citar la fuente). Hay también manifiestos que fueron escritos por colectivos, para hacerse públicos. Hay incluso gente que genera contenidos de texto, imágenes, audio o video con la explícita intención de que se compartan por el medio que sea. Y normalmente, en estos casos el autor otorga explícitamente el permiso para estos usos.

¿Qué hago entonces si me gusta un contenido y quiero compartirlo?

¿Aparte de usar el sentido común? Pués no es tan difícil: si no tienes nada adicional para aportar al contenido, comparte el enlace original, bien sea por email o por cualquier red social en la que participes. Y si tienes algo que agregar, escribe tu opinión, aporte o recomendación en tu blog y cita algún fragmento que motive al lector a ir al artículo original. No es tan difícil, ¿verdad?

Y si eres asiduo visitante de un blog de copy&paste, te aconsejo revisar las fuentes de donde obtiene sus copias, y seguirlas directamente. Seguro encontrarás más cosas interesantes, y le generarás lecturas a quien de verdad merece tenerlas.

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FUENTE: Blog Rui Santes
ILUSTRACIÓN: Lúdico para infoCIUDADANO (tuits simulados).
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