¿Tuiteas con un impostor?

Ligia Istúriz
(@seleccionada en Twitter)
CARACAS (infoCIUDADANO)
13/Agosto/2011

El tema de los impostores en Twitter nació simultáneamente con la aparición de Twitter mismo. Muchas personas no quieren ser ellas. Quieren asumirse famosas, pero no tienen peso específico –ni siquiera relativo- con los atributos para obtener cierto nivel de interés público. Sólo les queda ”el recurso cosmético” de la impostura, de pedir prestada una vida, más bien una identidad, que nadie podrá asociar con la anonimia de su rostro.

Nacen las falsas figuras del mundo del espectáculo, del deporte o de la política. Los que llegan a la red amparados por el nombre de un famoso y, no pocas veces, con su fotografía como avatar. Son los impostores.

A ninguno le interesa simular ser figura de la ciencia o la tecnología, o del pensamiento académico, no sólo por lo complejo y exigente de los conocimientos que habría que exhibir, aun en mínima muestra en estos campos, sino porque los estudios especializados demuestran que al menos en lo que a Occidente se refiere, el estatus se asocia fundamentalmente con los logros en los tres primeros ámbitos.

Sin embargo, desde ya es necesario considerar que quien asume un rol impostor puede tener motivaciones distintas de las puramente psicológicas. Es decir, puede querer manejar, intencionalmente, una “agenda oculta” (emitir mensajes de falso contenido, alterar la información de la realidad, obtener informaciones u opiniones que sólo le serían dadas a él -o ella– en tanto que se tenga por cierta la identidad que se atribuye).

Por el lado de los seguidores, los “followers”, se orientan masivamente hacia los que son –de modo real o falsificado- los llamados genéricamente “ricos y famosos”, por la admiración que suscita el brillo del éxito ajeno y terminan por reprocharles que no se interrelacionan horizontalmente, olvidando que fue precisamente ese alto nivel que los separa en la escala social, lo que los indujo a seguirlos.

En el pequeño espacio de la blogósfera que hospeda a las “constelaciones” hay que segmentar categorías. La mayoría de sus integrantes, abre una cuenta por razones de “marketing” personal, de promover sus actividades y logros, lugares y fechas de sus presentaciones, como ocurre con las más conocidas figuras del espectáculo. El poder comunicacional universal e inmediato de la red les sirve además para anunciar eventos personalísimos como la ruptura de su relación de pareja o la separación de su empresa contratante, o la declaración de su orientación sexual hasta entonces ignorada. Esas cuentas casi siempre son manejadas por sus representantes.

Hay, por el contrario, otros famosos que conectan con su público, con la necesidad misma de expresarse, en tanto seres humanos sensibles que originalmente son. Es el caso de Willie Colón, de nuestro Oscar D’ León o de Juanes. En la televisión venezolana el fenómeno de Luis Chataing, y de Roque Valero o de Emilio Lovera. Estos tres incluidos en la lista de los veinte tuiteros con más seguidores según Twitter Venezuela.com. En el área de la comunicación mediática, personas como Nelson Bocaranda, Alberto Ravell, Pedro Penzini hijo, o Luis Vicente León, son tuiteros privilegiados en las “listas de popularidad”.

Todos ellos, en momentos diferentes han sido objeto de impostura. A veces, una consonante repetida en el intermedio del nombre, facilita la clonación de la cuenta (Bocaranda – Boccaranda, por ejemplo).

¿Cuál es el riesgo de dirigirse a un impostor? En primer lugar se desvirtúa el propósito del mensaje que toma una ruta equivocada. Luego, quien adopta una personalidad que suplanta a otra, puede tener el objetivo de enviar mensajes que confundan deliberadamente a sus seguidores. Puede suceder, también, que los seguidores proporcionen una información o emitan una opinión que no darían, si no creyesen que se trata de la persona que afirma ser; es decir, que la cuenta a la cual escriben es la del personaje real, no sospechan de un impostor.

Y, en no pocas ocasiones, cuando la personalidad usurpada es la de un político, de cualquier tendencia, puede haber la finalidad perversa de poner en sus tuits expresiones que lo incriminen en alguna acción punible o que perjudiquen la parcialidad a la cual pertenezca.

Sin embargo, recientemente pude observar una muestra de tuits dirigidos a direcciones clonadas de @LaHojillaenTV, @pattypoleo, @PoleoRafael, @IzarraDeVerdad, @rhm1947, @robertomalaver. En algunos casos, al orientar a quien enviaba el mensaje a la dirección equivocada, suministrándole la correcta, el remitente se molestaba, insistiendo en que él –o ella– sabía lo que hacía. Parece que es preferible persistir en el error que admitir una equivocación.

Tal es la condición humana.

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FUENTE: Blogtuiteando con Ligia Istúriz ILUSTRACIÓN: @milagrosblue para infoCIUDADANO.
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