José Álvarez Cornett
(@chegoyo en Twitter)
CARACAS (infoCIUDADANO)
21/Mayo/2010
Cómo unir individuo a grupo, persona a comunidad, elemento a sistema, si el individuo carece de sentido propio.
Y por detrás, en el pasado, la sangre del indio errante y solitario, del negro humillado y rebelde, y la del castellano, abandonante, aventurero, buscando dorados y méritos para después regresarse a España como un gran señor. Toda una combinación genética de triángulos rotos, de abandonos y desarraigos y de muchas fantasías irreales, difíciles de reencuadrar en una conciencia social democrática.
Si no hay conciencia de un espacio social, tampoco hay conciencia de límites. Al venezolano no le gustan los límites. Ni los acepta, ni los respeta, se siente ofendido cuando se le establecen.
Todo cuanto sucede en el devenir democrático, es proceso, es de todos, todos los elementos del sistema contribuyen al resultado que se dé.
Ser venezolano es una confrontación permanente entre seguridad y marginalidad, entre ternura y violencia, entre aceptación y rechazo, entre esperanza y desesperación, entre creatividad y caos. Es vivir permanentemente en riesgo.
Ser venezolano es una vocación para el desarrollo, un proyecto de vida para el cual estamos en esta geografía.
Estar involucrado exige coraje.
Manuel Barroso en Autoestima del Venezolano
Escribo esta nota inspirado por la lectura del artículo, “El sentir venezolano abre una cuenta en Twitter”, de Carolina Lorenzo.
Nosotros somos personas de nuestro tiempo pero heredamos las raíces del pasado. No nos tocó vivir en la época colonial, ni en la de la Independencia o de la Guerra Federal, no experimentamos el gomecismo en carne propia, ni tampoco luchamos por lograr que en el país se respiraran los aromas de una democracia ligera.
Cuando nacimos, para la mayoría de nosotros, el esfuerzo y bregar de otros ya había construido un sistema de gobierno, imperfecto, pero democrático. Nuestra responsabilidad era, es y seguirá siendo, mantener y mejorar esta forma de gobierno, pero hasta ahora hemos fracasado en el intento, ya que los protociudadanos que fuimos y aun somos nos cobijamos bajo el individualismo extremo, y nos fuimos a nuestras casitas, donde arropados, apantuflados y bebiendo whisky, permitimos que otros manejaran el país a su antojo.
¿Cumpliremos los venezolanos de hoy con nuestro reto de construir una sociedad civilizada y justa? ¿Cumpliremos?
Todavía estamos a tiempo de dar nuestro aporte y dejar, cómo sabiamente nos lo indicó nuestro ermitaño artista andino, Juan Félix Sánchez: “porque uno por donde pasa debe, más que sea, rastro dejar, una huella”, nuestra propia impronta en la sociedad.
Apariencias engañosas
Los venezolanos vivimos una época de doradas apariencias, de armonías, y son a estas apariencias a las que, con nostalgia, se refiere Carolina Lorenzo en su escrito. Estas apariencias nos hicieron creer que vivíamos en una buena y plural sociedad, pero la verdad es, e insisto en repetir, lo señalado por Augusto Mijares, en “Lo afirmativo venezolano”, sobre el hecho de que no hemos sido todavía capaces de alcanzar el conjunto de aspiraciones colectivas de los venezolanos del siglo XIX de regularidad legal, probidad administrativa, libertad y cultura.
Nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales ha sido una sociedad de humillación hacia la gente. Es cierto e innegable que durante el siglo XX crecimos en algunas dimensiones: progresamos materialmente, y logramos una mejor salud y educación, pero como pueblo no hemos sido todavía capaces de crear una sociedad democrática, decente y justa.
Anteriormente, me referí a la democracia como los “aromas de democracia ligera” porque democracia profunda, democracia de verdad, verdad, verdadita, aquí, no la hemos tenido. Y la razón es muy sencilla, una democracia es un sistema compuesto por individuos, y si la mayoría de los individuos no tienen internalizados los valores de la democracia, el sistema no los puede manifestar como una de sus cualidades.
Los valores de la democracia no son hacer cola para ir a votar cada cierto tiempo, y votar para que luego nuestro voto se respete. Una sociedad justa y democrática es mucho más que eso, es una sociedad conformada por comunidades cívicas organizadas que ante todo no humillan a los que viven en la sociedad, donde los servidores públicos sirven, donde los ciudadanos son tolerantes y se respetan las diferencias, y donde los ciudadanos, además, se sienten responsables y actúan en consecuencia.
“La democracia en Venezuela”, nos dice el Dr. Manuel Barroso, “nunca le ha pertenecido al pueblo porque no nació del pueblo. No nació de las necesidades de una conciencia de desarrollo sino de las aspiraciones de unos cuantos que pensaban medrar con lo nuevo… (continuar leyendo la cita aquí http://bit.ly/996n3g y, luego aquí http://bit.ly/b81DVt )” Además, continúa Barroso, “[lo] que llamamos democracia en Venezuela es un pensamiento complejo, compuesto de contenidos teóricos e ideologías, modelos extraños, enlatados de otras culturas, intereses personales, sobre todo muchas situaciones propias inacabadas de la niñez, de la casa y de la escuela: abandonos, triángulos rotos, ausencias y maltratos. La democracia se impuso como contenido. No nació como un proceso espontáneo de crecimiento.”
Nuestro pueblo en realidad no es democrático, ya que los valores democráticos no están allí residiendo en el corazón de la gente. Este es un país donde no se respetan las diferencias, ni en las mismas familias—llegando al extremo de asesinar niños (http://bit.ly/bIJEpw) por pensar o comportarse de forma diferente o no querer obedecer al padre-madre dictador —ni en las escuelas (http://bit.ly/bu49ZT).
¡No hay CIVILIDAD!
Los venezolanos somos muy individualistas, sin duda una secuela de las guerras de Independencia y Federal donde cada familia estaba sola sin protección buscando salvarse como fuera y a toda costa, no hay comunidad en Venezuela porque como dice, Manuel Barroso,”hasta hace poco no había consciencia de personas, ni del bien común. Y sin comunidad, como norte, hemos perdido el sentido y dirección y no logramos salir de las cuatro paredes del rancho interior que nos hemos construido.”
Según Barroso: “El venezolano no tiene conciencia de país, porque la que tiene de sí mismo es incompleta” y “la energía queda represada en un individualismo enfermizo, sin dimensiones…”
La ciudadanía en Venezuela no existe y no ha existido como un hecho, sino más bien como una idea cuya expresión real aún está en construcción. Sugiero leer a Rafael Cartay para entender mejor: “En el libro Fábrica de Ciudadanos”, nos dice Cartay, “lo que buscaba, era demostrar lo que para mí es casi irrefutable: No existe el ciudadano venezolano. El ciudadano venezolano esta en formación. Ningún ciudadano se forma de una sola vez, sino que se va formando progresivamente.”
El Dr. Manuel Barroso, por otra parte, también ha apuntado a la raíz del problema, ha dicho: “Nuestro problema vino después: creer que podíamos seguir haciendo un país, con una visión individualista, no tomando en cuenta las tres subculturas que teníamos que desmontar.” En otras palabras, como pueblo no hemos asumido nuestra mezcla de razas. Aceptemos de una buena vez nuestra mezcla de sangres y nuestra infinita capacidad creadora.
Nuevas narrativas pueden reversar el curso
“Venezuela está en crisis desde su nacimiento” nos dice Barroso para luego añadir que la crisis “[la] lleva en su sangre. Bastaría repasar su historia: caudillos, matanzas, atraso, ignorancia, miseria, violencia….Un siglo después, es cierto que hemos crecido en algunas dimensiones pero en lo esencial, el pueblo sigue enfermo, pobre, ignorante y además engañado y desesperanzado. Actualmente, en la democracia, la crisis persiste y se acentúa. Y tiene un sentido trágico. Hemos perdido el camino, la pasión y la dignidad. Caminamos mirando hacia atrás.”
Si bien es cierto que hoy, al igual que 1997 cuando Barroso completó la 2da edición de su libro, Autoestima del Venezolano, continuamos caminando mirando hacia atrás (y aunque ahora lo hacemos más rápido y con mayor ímpetu), quien escribe está convencido que nuevas narrativas producto de intensos y masivos diálogos ciudadanos pueden detener el curso de nuestra involución hacia el siglo XIX, y ponernos en la ruta de la civilidad, el progreso y del bienestar.
No es menos cierto que también nos une una geografía, un clima, una forma de ser, y como nos dice José Balza, en su fabuloso ensayo, Pensar a Venezuela, también “[se] trata de una forma de unidad social que sostiene desde el habla hasta la familia, desde la sexualidad y percepción del paisaje, los engranajes económicos y religiosos hasta el amor y la alimentación. Un magma paralelo a las leyes y los ministerios, a las noticias y a las ideologías. Algo que emerge desde las sombras de la más remota tradición indígena, negra o blanca y va reflejándose en todas las instancias de la sociedad para nutrirse de sus voces, costumbres, intimidades e imaginaciones.”
¿De qué carecemos? No tenemos una narrativa, un relato público ciudadano que nos guíe y oriente, carecemos de una historia orientadora común y compartida por todos. Quién responde las preguntas: “¿Qué queremos ser? ¿A dónde queremos ir? ¿Cómo lo hacemos y con que valores y principios?”
La respuesta es obvia: ¡Nosotros!
El llamado es a construir juntos esa historia mediante el diálogo entre personas que desean ejercer su ciudadanía, a que todos seamos también una especie de arquitectos sociales para crear espacios donde los (proto)ciudadanos puedan hacer las preguntas que realmente importan, y juntarnos para iniciar nuevas conversaciones para aprender en colectivo, narrar nuevos cuentos y, así, crear nuestro propio futuro. ¡Todos somos bardos!
Dice el poeta, Antonio Machado: “Caminante, son tus huellas/el camino y nada más;/caminante, no hay camino,/ se hace camino al andar./ Al andar se hace camino,/ y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca /se ha de volver a pisar.”
Los que no estamos inspirados por las musas, sólo atinamos a decir que en el bregar por las preguntas están las soluciones. Diálogos meditativos, genuinos y con reflexión sobre las preguntas que nos importan trae consigo la resolución. Esta resolución, sin embargo, no viene en forma de una respuesta sino en la experiencia de percibir que nuestras acciones comienzan a moverse en una dirección más armónica y productiva.
DM @a_mi_país
¡Arrghhh, me sofoco! Venezuela, no ves que me estás asfixiando, que cada día se me hace más difícil respirar tus aires de intolerancia y sectarismo.
DM @a_mí_país
Hay días que odio vivir contigo. Pero que hacer, si aquí es donde ejercito el riesgo de mi vivir.
DM @a_mi_país
¿Cómo es que en esta Tierra de Gracia, se ama para odiar, se vive para no vivir, se produce para crear pobreza? ¡Ya, basta ! ¡Ya!
DM @a_mi_país
Esos eran mis brotes de desahogo. Pero ayúdame, Venezuela, que yo te ayudaré.
DM @a_mi_país
Conciudadanos, tengamos fe en nosotros, los ciudadanos juntos somos capaces de identificar y resolver los problemas de la comunidad.
DM @a_mi_país
La unidad no es de mesas sino de mentes y corazones con propósitos comunes definidos
DM @a_mi_país
Hay que construir y contar una nueva narrativa pública.
DM @a_mi_país
Seamos los arquitectos sociales del espacio público.
DM @a_mi_país
Diálogo, diálogo y más diálogo. Pero sincero, genuino, y de corazón.
DM @a_mi_país
Diálogo y educación. Educación y diálogo. ¿Es que no lo entiendes? Que solo con educación, cultura y diálogo es posible lograr sosiego y resolución.
DM @a_mi_país
En el bregar por las preguntas está la solución. En diálogos meditativos, genuinos y con reflexión sobre las preguntas trae consigo la resolución.
DM @a_mi_país
¿Cómo o qué es una mejor Venezuela?
DM @a_mi_país
Ciudadanos, dejemos de ser espectadores y seamos jugadores. A salir de las butacas al escenario, o al campo de juego.
DM @a_mi_país
¡Entre todos podemos y todos somos bardos!
DM @a_mí_país
Estar involucrado exige coraje. Oh! tierra mía concédemelo por borbotones.
IMAGEN: composición de @milagrosblue para infoCIUDADANO
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RT @Chegoyo: Rescatando del olvido un artículo mío todavía muy vigente "DM a Mi país". http://bit.ly/8Y2NSb
Rescatando del olvido un artículo mío todavía muy vigente "DM a Mi país". http://bit.ly/8Y2NSb
Para mis nuevos seguidores mi ensayo DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
@olgaramos Saludos, Tiempo sin conversar. Me pregunto si leiste mi DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
@carmenramia Saludos la invito a leer mi Ensayo DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
RT @chegoyo: Para los que aun no lo han leído DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
Para los que aun no lo han leído DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
Lo leere, saludos RT @carloselio: @Danmont Hay un escrito de @chegoyo en @infoCIUDADNO http://bit.ly/8Y2NSb. Lee los comentarios.
@Danmont Hay un escrito de @chegoyo en @infoCIUDADNO http://bit.ly/8Y2NSb. Lee los comentarios.
En 2000 la corporación de USA, Bechtel pagó $20.000 por la concesión de aguas en Cochabamba, Bolivia. Las tarifas aumentaron entre 50% y 200% Los bolivianos se organizaron y con apoyo de la comunidad internacional lograron anular el contrato. http://bit.ly/c0XOX1
En Venezuela no solo aumentan el agua, también la quitan, la contaminan, la hacen inaccesible. No solo es el agua. El gobierno crea dificultades con la luz, y los víveres, la seguridad, el empleo, y la decencia civil. Y la gente busca adaptarse a las nuevas dificultades, amortiguándolas con algo de humor. El caraqueño clase media tiene más alto ingreso y más educación que el boliviano de Cochabamba. La mayoría de ellos gana menos de 100 dólares al mes. Pero fueron capaces de organizarse y derrotar a una transnacional que contaba con el apoyo del gobierno de Hugo Banzer. ¿Qué pasa con el venezolano? Específicamente ¿Qué pasa con el venezolano de la clase media?
Es una virtud ser tolerante, pero esto va más allá de la tolerancia. Es un pecado ser apático, pero esto va más allá de la apatía. Pareciera que se trata de un caso de ceguera social. Los trabajadores del transporte hacen un paro y quedan solos con su paro, mientras el gobierno los ridiculiza y los sectores mas esclarecidos de la clase media opositora, los que usan redes sociales, ocupan ancho de banda armando una alharaca estéril en torno al encarcelamiento injusto de un individuo notable como Oswaldo Álvarez Paz. Por supuesto que encarcelamientos injustos deben denunciarse, pero seamos honestos: ¿dónde hay más posibilidades de contribuir al cambio social?
El autismo es una enfermedad mental que limita severamente la capacidad de un individuo para relacionarse con otros seres humanos. El autista se encierra en sí mismo porque sus neuronas espejo, las que imitan a nivel neuronal las actividades de otras personas, sufren daño. http://bit.ly/b2e7Pc
No estoy diciendo que el individuo venezolano sufre de autismo. Digo que una explicación de por qué el venezolano no responde a problemas mucho más graves que los que movieron a la acción a los ciudadanos de Cochabamba, pudiese encontrarse en una forma de autismo social. Aprendimos a encerrarnos en nosotros mismos, a desconfiar del vecino, a armar alharacas por las injusticias que sufre un individuo, enmudecemos si el que sufre es un grupo social o incluso, como es el caso del agua, quien sufre es la sociedad entera incluyéndonos a nosotros mismos.
Para superar nuestro autismo social, debemos entrenarnos con pequeños actos de solidaridad. Podríamos empezar, por ejemplo, invitando a amigos y conocidos a nuestras casas a discutir problemas sociales y a proponer acciones que tengan sentido.
@fabianap24 http://bit.ly/8Y2NSb
Ensayos Sisifo http://bit.ly/ag7mc4 ; Bardos http://bit.ly/dkzX5n;Lana http://bit.ly/c6rtxM ;DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
@andregarban Ensayos Sisifo http://bit.ly/ag7mc4 ; Bardos http://bit.ly/dkzX5n;Lana http://bit.ly/c6rtxM ;DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
RT @infociudadano: Interesante x el excelente artículo de @chegoyo así como la maravillosa discusión en los comentarios: http://bit.ly/8Y2NSb
RT @VaneBuschbeck: Guao! super interesante… Una visión muy acertada …RT @Chegoyo: @VaneBuschbeck DM @a_mi_pais http://bit.ly/8Y2NSb
RT @Chegoyo: RT @jacksuperstar: Excelente el post de @chegoyo, TODOS deberían leerlo! "Un DM a mi país" http://bit.ly/8Y2NSb
Augusto Mijares: “La Venezuela [Mijares escribía esto en los años sesenta] de hoy no se parece en nada a la de Gómez, ni a la de Castro, y no es por una transformación súbita, por una ‘revolución oficial’ que podría desnaturalizarse; es por un empeño tenaz de la colectividad que, ayudado o no por los gobiernos sucesivos, ha mantenido una continuidad superior a todos ellos”.
“…los sembradores de cenizas también existen para alardear ante su propio país… No es difícil observar que cuando uno de estos Narcisos (…) aparentan lamentar que Venezuela hizo tal o cual cosa contra Bolívar, Miranda o Bello, es porque él mismo quiere señalarse como un Bolívar (…) Y cuando habla de que todos los venezolanos somos ingratos o corrompidos o frívolos, sólo le interesa ponerse a sí mismo como paradigma de las virtudes opuestas.”
http://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Mijares
http://www.eluniversal.com/2005/11/02/opi_14641_art_02491G.shtml
Aún no he leído las obras citadas, por eso no me atrevo a opinar respecto a la polémica en cuanto al posible sesgo pesimista del libro de Barroso… Mis reflexiones se centran en otro aspecto… Considero que tanto las fuentes citadas como las reflexiones de José Álvarez Cornett (@chegoyo) y las aportaciones de los lectores ponen en evidencia que ya estamos más próximos a “la ruda de la civilidad, el progreso y del bienestar”. ¿Qué insensata? ¿El país parece un Pandemonium, y una veinteañera se atreve a darnos esperanzas? Esperanzas…¿no están trituradas, después de tantos años? Lo entiendo…. Pero les ruego que no caigamos presas del pesimismo abúlico…
La calamidad de gobierno que azota a nuestro país ha traído algo bueno: ahora todos los venezolanos, sin distinción de clase social o nivel educativo, está consciente de que el país está polarizado. La política ya NADIE LA PUEDE IGNORAR. Por eso, hay que armarnos de paciencia, dialogar e intentar hacer públicos nuestros razonamientos para que una CRECIENTE CANTIDAD DE VENEZOLANOS se percate de que el chavismo nos ha llevado por mal camino. ¿Cómo niegan los hechos, por qué es necesario escribir o hablar, no perciben la catastrófica realidad de Venezuela? Parece que muchos aún no, algunos por sus ideales y otros por los beneficios económicos… ¿Decepcionante? Sí… Pero tenemos que seguir expresándonos e intentando exponer argumentos coherentes y no caer en provocaciones (evitar los insultos… aunque cueste…)
Debemos mantener activos, “hacer de tripas corazón” para mantenernos optimistas… Porque como resulta evidente, se ha ampliado el margen de población que está concientizada sobre nuestros defectos y errores como pueblo… Y, como queda claro en el artículo y los comentario, los venezolanos tampoco hemos olvidado nuestras fortalezas y atributos. Por ello, a pesar del caos en que está inmerso nuestro país, aún muchos afirmamos que “Venezuela es el mejor país para vivir”, si no fuera por la inseguridad personal y la falta de tolerancia que reinan en la actualidad…. Y hasta los momentos, el único antídoto democrático contra estos males es el voto… De allí, que debamos UNIRNOS para el reto de septiembre.
Nos falta mucho camino por andar como nación democrática (y no hablo con conocimiento “vivencial”, pues sólo he acumulado 21 primaveras)… Pero creo, que como en todo, los primeros pasos nunca son los más agraciados, ni los más fáciles de dar. Tenemos que construir por nosotros y por las generaciones futuras. No olvidemos que los actos individuales son parte de la acción colectiva, en las manos de cada uno de nosotros hay diversas herramientas para escribir la historia del país que queremos.
CONSTRUIR país es necesario, políticos y sociedad cívil de la mano y sin exclusiones de ningún tipo. Pero tambien es necesario RESCATAR valores que no han desaparecido del todo como la tolerancia, el respeto y la solidaridad. Aún hay muchos Venezolanos que no concebimos otro país para vivir, así que nos toca acpetar el reto.
La autoestima positiva nos permite surgir, desenvolvermos y buscar alternativas de solución a nuestras carencias, para mì la preparaciòn acadèmica, el dialogo y conocimiento de lo que somos, de lo que tenemos es importante. Barroso se enfoca en el aspecto meramente psicològico del venezolano. Me viene a la mente en este momento el libro: ” Un sueño para Vzla…¿Còmo hacerlo realidad” de Gerver Torres?
Lectura interesante, pedagògica y reflexiva, coincido con el comentario del amigo @LeTaguar en cuanto a referencias del autor y comentarios anteriores. Exquisita lectura y termino con la acertadìsima interrogante del columnista:
“¿Cumpliremos los venezolanos de hoy con nuestro reto de construir una sociedad civilizada y justa? ¿Cumpliremos?”
Realmente un excelente escrito, inmejorables referencias y extraordinarios comentarios de los lectores. Una irresistible invitación a seguir aprendiendo, tratando de dirigir la mirada hacia adelante y no más, al retrovisor. Gracias.
Concido totalmente con lo que has escrito. Más aún coincido sobre todo con esto:
“quien escribe está convencido que nuevas narrativas producto de intensos y masivos diálogos ciudadanos pueden detener el curso de nuestra involución hacia el siglo XIX, y ponernos en la ruta de la civilidad, el progreso y del bienestar”
Democracia dialógica, más allá de la Democracia participativa y mucho más allá de la Democracia representativa.
Entonces estamos de acuerdo. Emoiezo mi respuesta diciendo “muchas de sus agudas observaciones sobre nuestra cultura son acertadas” Si usara eun porcentaje enmi caso, diría que pasa del 75%. Pero eso no invalida el hecho de que ignora lo bueno de nuestra cultura. Hay un sesgo en su libro y es bueno tenerlo presente. No dice mentiras, pero no cuenta todo el cuento.
Cerca del 75% de los que afirma Barroso en su libro lo he experimentado yo en carne propia en la familia y mi vivir en Venezuela.Estoy seguro que Barroso sabe y valora los aspectos positivos de la cultura venezolana.Y si bien hay un dejo pesimista en su libro, yo lo combato con la lectura de otro libro más optimista,me refiero a Augusto Mijares, Lo Afirmativo venezolano, Obras Completas, Tomo IV, Editorial Monte Ávila, 1998.
Tengo un problema con el libro de Barroso: es parcial, mira sólo lo malo de la cultura. Un mejor título sería La autoflagelación del venezolano. Si bien es cierto que muchas de sus agudas observaciones sobre nuestra cultura son acertadas, olvida un amplio espacio de conductas positivas. La obra de Fe y Alegría es un ejemplo de la Venezuela que Barroso deja de lado. Yo me gradué en la UCV y cuando vine a Estados Unidos comparaba mi experiencia en la UCV con la U-Mich y era más rica en Venezuela. Tenemos una gran capacidad para tolerar y para perdonar, somos generosos, somos alegres y somos solidarios.
No es una propiedad de Venezuela solamente. En general todas las cosas tienen su lado bueno y su lado malo. No es la mía una posición cómoda para evitar el debate, por el contrario, es una posición para que surja un buen debate en torno a lo que somos. Si reflexionas cuidadosamente te darás cuenta que todas, absolutamente todas las cosas de este universo están rodeadas de una banda de incertidumbre. Nunca conoceremos con precisión el valor del número Pi, ni podremos eliminar el principio de incertidumbre que cubre todas las partículas en una nube de probabilidad. Los planos técnicos siempre tendrán las medidas con su + y su – Y hasta la reina del pensamiento, matemáticas, tiene lagunas de vacíos. Dios siempre será una posibilidad, nunca un hecho comprobable. Hasta un viaje a la playa tiene sus percances, su parte mala.
El costo de una óptica pesimista y autodegradante como la que encuentro en el libro de Barroso es alto. Pareciera que nos quiere motivar a ser un mejor país a punta de latigazos morales.
Yo lo entiendo. A su manera, Barroso usa la misma estrategia de chávez: azuzar con miedo, conseguir la aprobación de sus ideas sobre el manto de la autoderrota de quienes oyen sus mensajes. En psicología matemática hay un teorema llamado Single Peak Function que explica bien lo que conocemos intuitivamente: hablar de lo malo tienes más impacto que hablar de lo bueno. “The good satiates and the bad escalates” (lo bueno se sacia, lo malo se incrementa) dice el teorema y lo prueba usando vectores. Sería más difícil para Barroso escribir un libro que expusiera también lo bueno de nuestra sociedad, pero eso son los libros que necesitamos. Tal vez lo hizo en la 2da edición; yo tengo la primera.
No vamos a poder empezar a recorrer el camino de la nueva Venezuela por veredas de amargura y autoderrota.
muy acertado … sentí lo mismo y llegué a conclusiones similares después de leer “El pasajero de Truman” …